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El régimen del presidente venezolano Nicolás Maduro oficializó la ocupación de la cadena de electrodomésticos Daka, que quedará bajo el mando de un coronel.

Maduro-Daka

La resolución 125, publicada en la Gaceta Oficial, establece la medida preventiva de ocupación y operatividad temporal a las cinco sucursales que Daka tiene en Venezuela (dos en Caracas y tres en el interior), a través del Indepabis, el órgano estatal para la defensa del consumidor.

También encomendó al coronel Hermes Carreño, director del Servicio Desconcentrado de Bienes y Servicio de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la administración de la cadena mientras dure la medida y el nombramiento de los funcionarios que integrarán la junta administradora.

Debido a la confiscación y remate de mercancías de los bienes de la empresa, han bajado enormemente la existencia de los productos; en una de las sucursales ya no quedaban televisores, lavadoras ni refrigeradores.

El gobierno ha logrado esconder las cifras de desempleo, pero será imposible de disimular si se cumple el cierre de los gremios empresariales después de la radicalización de los controles de precios.

Por lo pronto, los empresarios se regirán por la “Ley Orgánica para el Control de Costos, Precios y Ganancias y la Protección de la Familia Venezolana” donde se establecen topes a la utilidad máxima que puede obtener un negocio.

Por otro lado, el jefe del Órgano Superior para la Economía mencionó que el viernes Daka se volverá a abrir con suficiente oferta para que los venezolanos puedan adquirir sus electrodomésticos a “precios justos”.

En los últimos trece años han cerrado 107,000 empresas en Venezuela y el número de industrias ha caído un 36% desde 1998, según cifras del Instituto Nacional de Estadística.

El gobierno venezolano se ha convertido en un importador de electrodomésticos y ahora a cualquier precio quiere evitar que el fin de los inventarios termine con la promesa de los “precios justos”.