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Con los avances de la medicina se ha logrado ayudar a pacientes que sufren de parálisis cerebral a tener un mejor dominio de su cuerpo a través de la cirugía mínima invasiva.

paralisis

La parálisis cerebral es un grupo de trastornos que pueden comprometer las funciones del cerebro y del sistema nervioso como el movimiento, el aprendizaje, la audición, la visión y el pensamiento. Es causada por lesiones o anomalías del cerebro. La mayoría de estos problemas ocurre a medida que el bebé crece en el útero, pero se pueden presentar en cualquier momento durante los primeros dos años de vida, mientras el cerebro del bebé aún se está desarrollando.

En algunas personas con parálisis cerebral, partes del cerebro se lesionan debido a los bajos niveles de oxígeno (hipoxia) en el área, pero no se sabe por qué ocurre esto.

La medicina ha avanzado mucho, por lo que en la actualidad ofrece nuevas alternativas para que los pacientes con parálisis cerebral tengan un mejor dominio de su cuerpo.

“Entre éstas se encuentra la cirugía mínima invasiva, procedimiento quirúrgico para tratar la rigidez muscular (llamada por los médicos espasticidad), que afecta a casi 80% de los niños que viven con este problema neurológico”, explica Carmen Mora Rojas, especialista en medicina física y rehabilitación.

Esta cirugía consiste en realizar pequeñas incisiones, aproximadamente de uno a dos centímetros, muy precisas en uno o más músculos que estén en tensión. De esta manera, se produce un alargamiento muscular.

Mercado Beristain, quien en 2002 fundó el Centro de Cirugía Especial de México (CCEM), destaca que “esta cirugía requiere de cautela, porque si uno hace algo que no debe, no hay regreso. Hemos ido aprendiendo y, por ejemplo, si durante la cirugía no estamos seguros de hacer alguna intervención, esperamos y revisamos en algunos meses”.

Ariadna Uriarte, una especialista del CCEM, explica que la intención del procedimiento es que “los tendones que estaban más rígidos, y que condicionaban la falta de movilidad de otros tendones a su alrededor, se aflojen para permitir que esos otros ligamentos se fortalezcan y se logre un equilibrio que permita al niño pararse y lograr la marcha, o abrir la mano, estirar el brazo y tomar objetos, por ejemplo”.