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Tras haber logrado concretar el acuerdo nuclear con Irán, Barack Obama se apuntó el mayor éxito en política exterior de su presidencia, aunque algunos lo califican como todo lo contrario.

EU IRAN

Gracias al acuerdo obtenido con Irán en las negociaciones llevadas a cabo en Ginebra, Obama alcanzó el mayor éxito en política exterior de su presidencia y con ello, Estados Unidos tiene la mejor oportunidad para rediseñar la geopolítica mundial desde la caída del Muro de Berlín, o podría ser todo lo contrario.

Con esta reconciliación con Irán, Estados Unidos, y particularmente, Barack Obama -quien encabezó la negociación con el presidente iraní-, tiene una tarea enorme para ratificar en los próximos meses el éxito alcanzado este fin de semana.

Obama declaró que con la firma de este convenio, la diplomacia había abierto un nuevo camino hacia un mundo más seguro, aunque indicó que esto sólo es el primer paso de un gran acuerdo. Se enorgulleció de que por primera vez en una década se ha detenido el programa nuclear iraní.

Ahora lo que procede es hacer de ese acuerdo provisional uno definitivo, que acabe con el peligro de las armas atómicas en Irán y permita la reincorporación de Irán a la comunidad de naciones civilizadas, lo que abriría nuevas formas de negocio y lograría el reordenamiento de la región más explosiva del mundo.

Para Estados Unidos es la oportunidad perfecta para reivindicar su papel de autoridad en Medio Oriente, después de haber identificado, hace más de tres décadas, a Irán como su mayor enemigo internacional después de la desaparición de la Unión Soviética.

Este es un momento clave para medir la capacidad de Barack Obama para imponer su política.