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Según una actualización de los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el 23 por ciento de la ingesta diaria de alimentos de la población mexicana proviene de azúcares y grasas.

mala alimentación

El 77 por ciento restante de la dieta proviene de alimentos esenciales, es decir, cereales, frutas verduras y carne, entre otros.

Asimismo, México tiene el peor desempeño en América Latina, junto con Panamá, en cuanto a lactancia materna. Sólo 14% de los niños entre cero y cinco meses de edad se alimenta de manera exclusiva con leche materna. Esto afecta la dieta de los bebés y contribuye a una mala alimentación desde el comienzo de la vida. En contraste, al introducir alimentos en los niños, 95% de las madres escoge productos nutritivos.

No obstante, la anemia entre preescolares es persistente debido a que sólo el 20% de los menores desayuna y únicamente el 17% de los niños en edad preescolar consume frutas y verduras; en adolescentes, esta cifra se reduce a 4%. El sector de los adolescentes es el que presenta mayores carencias nutrimentales debido a que omite el desayuno. No desayunar repercute en el desarrollo y desempeño, además de que tiene efectos negativos en la edad adulta.

En general, la dieta del mexicano es de mala calidad; de los macronutrientes que se consumen, 53% son carbohidratos, de estos, 14% son azúcares añadidas, 31% son grasas -más de un tercio saturadas-, y el 15% son proteínas. El 54% de las personas rebasa el límite de consumo de grasas saturadas, 72% rebasa el de azúcares y en contraste, el 65% consume menos de la fibra recomendada (32 gr.) El consumo de cereales es sumamente bajo a pesar de la ingesta de tortilla.

“Los mexicanos tienen una dieta de baja calidad, con bajo consumo de frutas y verduras y, alto consumo de azúcar y grasas”, aseguró Juan Rivera Dommarco, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Indicó que el consumo de comida chatarra debe reducirse a la mitad al mismo tiempo que se debe aumentar la ingesta de fibra y de micronutrientes como la vitamina A, B y el calcio, a fin de detener el aumento de enfermedades crónico degenerativas.