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La tradición más compartida alrededor del mundo, sin duda, es la celebración del cumpleaños, la cual se remonta a muchos siglos atrás. En la antigüedad felicitar, dar regalos y hacer una fiesta con las velas encendidas era una costumbre que servía para proteger a los guardianes de las personas, además de una forma de agradecimiento y de garantizar la seguridad para el siguiente año.

Birthday Cake

Las celebraciones de cumpleaños son una práctica estrictamente pagana relacionada con la astrología. Los antiguos astrólogos inventaron un calendario y calcularon las fechas de los nacimientos de reyes, gobernantes y sus sucesores. Examinando meticulosamente los horóscopos, presagiaban los cumpleaños de los ricos porque ellos creían que el destino de los poderosos podría afectar a toda la sociedad.

Ya en la antigua Grecia se creía que toda persona tenía un espíritu protector que estaba presente el día de su nacimiento y que cuidaba de ésta toda la vida. La costumbre del pastel también comenzó con los griegos, quienes dejan tortas redondas sobre los altares del templo de Artemisa.

Desde tiempos ancestrales, el fuego ha estado relacionado con los sacrificios y ha tenido un significado místico, de modo que las velas rinden tributo a la criatura que celebra su cumpleaños y le trae suerte, además de que se le concedió la creencia de que pueden conceder deseos.

Con la consolidación de la Iglesia Católica, la tradición cesó por considerarse pagana y, contrariamente a la tradición popular, los días de celebración eran cuando alguien moría. Sin embargo, esta costumbre resurgió entre los campesinos alemanes en la Edad Media, a través de un nuevo tipo de celebración que llamaron “kinderfest” (Fiesta de los Niños).

En cierto modo, esto señaló el comienzo de las fiestas infantiles de cumpleaños, y en muchos aspectos un niño alemán del siglo XIII recibía más atenciones y honores que sus coetáneos de los tiempos modernos. Un “Kinderfest” comenzaba al amanecer. El niño agasajado era despertado por la llegada de un pastel coronado con velas encendidas. Estas velas se cambiaban y se mantenían encendidas durante todo el día hasta que, después del convite, se partía el pastel. El número de velas era igual al de los años que cumplía el niño, más una, que representaba la “luz de la vida”.

El niño o niña recibía también regalos y seleccionaba el menú para el banquete familiar, pidiendo sus platos predilectos. Nuestra order viagra online costumbre de pensar un deseo y soplar las velas procede también de esta celebración alemana. Las velas de cumpleaños debían apagarse con un solo soplido, y el deseo, en caso de convertirse en realidad, debía mantenerse en secreto.

A esta tradición se sumaría siglos después el popular “Happy Birthday To You” (Feliz cumpleaños), escrita en 1893 por las hermanas Mildred y Patty Smith Hill, maestras jardineras de Kentucky, cuya creación fue considerada por el libro “Guinness de récords” como la canción más popular del planeta.

Décadas más tarde, este verdadero himno mundial, comenzó a ser utilizado en diversos medios de comunicación y explotado comercialmente. En 1934, Jessica Hill logró que una Corte la autorizara a registrarlo, tras demostrar la autoría de sus hermanas. El copyright sobre “Happy Birthday To You” expira en 2030, pero las demandas judiciales sólo pueden caer sobre aquellos que lucren con el tema y no afecta a las fiestas familiares.