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Ubicado al oriente de la Ciudad de México, el municipio de Nezahualcóyotl es el más poblado de México, donde cada kilómetro cuadrado de superficie alberga en promedio 17 mil 537 personas. Se trata de un territorio de contrastes; por un lado están sus tradiciones y comercio que rigen las pautas de una población que hace las cosas a su modo, y por otro, el estigma que arrastra como zona violenta y marginal. 

coyote sebastian

La historia de este lugar inicia en el siglo XIV por la influencia de la cultura tolteca que se consolidó en dos grandes señoríos: el mexica en la ciudad de Tenochtitlán, y el acolhua en Texcoco, donde nació Acolmiztli-Nezahualcóyotl, gran monarca que gobernó Texcoco con valor y sabiduría, además de ganarse una reputación de sabio y que obtuvo fama como poeta. Su amplia formación intelectual se tradujo en una elevada sensibilidad estética y un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.

Hacia la década de 1940, debido a la crisis económica y a la falta de programas eficientes de los gobiernos de la República para impulsar el desarrollo del campo, alentar la economía en las pequeñas comunidades, así como la creación de institutos educativos de diferentes niveles, la gente de provincia emigró a la capital del país, en busca de alternativas que le permitieran mejores condiciones de vida para ellos y sus hijos.

En aquellos años, la Ciudad de México, que sólo contaba con un millón 500 mil habitantes, estaba ávida de mano de obra barata que impulsara el progreso y desarrollo tanto de las nuevas fábricas como de las ya existentes, además de pequeños talleres y servicios a los que sin dificultad pudieron integrarse los nuevos residentes. Sin embargo, la capacidad y calidad de vivienda no era la idónea para hospedar a los emigrantes por lo que se elevó su precio dejando a estos con mínimos recursos para sostener a sus familias y posponiendo sus anhelos de superación.

Por el año de 1945, algunas familias se asentaron en parte de lo que hoy es la colonia Juárez Pantitlán y Pantitlán, esta última en el Distrito Federal; poco tiempo después fraccionadores compraron terrenos desecados a comuneros a precios irrisorios, para promover viviendas para quienes deseaban un espacio propio para vivir. Así fue creciendo este municipio hasta convertirse en lo que es actualmente.

Nezahualcóyotl proviene de la lengua náhuatl “Nezāhualcoyōtzin”que deriva de “Nezāhual” que significa ayuno, y “Coyōtl” que es coyote; por lo tanto, significa “coyote que ayuna”, entendiendo el ayuno como una forma de sacrificio.

Quizá en este significado es que el maestro Sebastián se inspiró para crear el “Coyote en Ayuno”, escultura que se ha convertido en el principal símbolo del municipio de Nezahualcóyotl. Esta obra se edificó como parte de los festejos por el 45 aniversario de la creación del municipio.

Se localiza en la glorieta que forman las avenidas Adolfo López Mateos y Pantitlán, y puede observarse a una distancia de dos kilómetros a la redonda y desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

La obra mide 40 metros de altura, pesa 200 toneladas y tiene una superficie de 366 metros cuadrados y un basamento interior de 21 metros. La construcción de la también conocida como “Cabeza de coyote”, hecha a base de hierro y concreto, inició en 2006 y tuvo un costo de cinco millones de pesos.

Desde su construcción su color fue rojo, lo que la hace muy llamativa, y al día de hoy, ningún grafittero ha rayado la escultura, lo que tal vez denote el respeto que los habitantes han adquirido por esta obra que los representa.

La concepción plástica de esta obra se basa en una abstracción geométrica que evoca la figura de un coyote, que visto desde un ángulo se ve triste y desde otro se ve agresivo, mientras que su hocico a medio abrir hace referencia a dos pirámides.

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77