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A través de los tiempos, de la historia, de las distintas culturas, religiones y razas del mundo, la mujer ha representado siempre la fecundidad, la consecución y la permanencia del género humano sobre la faz de la Tierra. Sin la existencia de ella, no se hubiera podido lograr y consolidar el crecimiento y desarrollo de la humanidad.

monumento a la madre

La ternura, la abnegación, el sacrificio, el amor de la mujer no son comparables con nada; estos son valores únicos de ella. La mujer defiende al producto de sus amores con todo; el sacrificio de la mujer, milita en el heroísmo en todos los eventos en los que se ve obligada a participar por azares de la vida.

La celebración del 10 de mayo como Día de la Madre, utilizado para “homenajear” a las dadoras de la vida, fue creado como una medida política para acallar las voces de cientos de feministas que se manifestaban en el sureste de nuestro país y que exigían su derecho a la educación y a la fecundidad regulada en los años veinte.

Apoyado incondicionalmente por el diario nacional Excélsior, el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, promovió la creación de una fecha conmemorativa que, con el paso de los años, logró arraigarse entre las y los mexicanos. Fue así como en 1922 surgió, desde la tribuna de El Periódico de la Vida Nacional, el día para homenajear un día al año a las madres.

Pronto, el 10 de mayo se popularizó y se demostró con mayor fuerza el amor y respeto que le tenemos a la jerarca de familia. Fue varios años después, cuando el Excélsior propuso la construcción de un monumento en honor a las madres y en 1944, el entonces presidente Manuel Ávila Camacho fue el encargado de reforzar esta admiración y colocó la primera piedra de lo que sería el Monumento a la Madre.

En 1948 se lanzó una convocatoria para buscar a la persona que diseñara las esculturas que se encuentran sobre una base del recinto, resultando ganador el artista Luis Ortiz Monasterio, quien fue invitado por el arquitecto José Villagrán García.

El Monumento a la Madre se encuentra en el Jardín del Arte, entre las calles de Sullivan, Villalongín y la Avenida de los Insurgentes, dividiendo las colonias Cuauhtémoc y San Rafael.

Se conforma por tres esculturas; un hombre de rasgos indígenas en posición de escribir, una mujer también con rasgos indígenas, con una mazorca de maíz, que es el símbolo de la fertilidad; y la figura más grande es la de una mujer con un niño en brazos, con un vestido largo y rebozo.

Cuenta con una placa conmemorativa que dice “A la que nos amó antes de conocernos” con la fecha de inauguración que fue el 10 de mayo de 1949.

En la actualidad, el Monumento a la Madre sigue asombrando a quienes pasan; además de que ofrece una excelente opción para  jugar futbol o descansar un rato. Los fines de semana se puede recorrer el Jardín del Arte, que desde hace décadas se convirtió en una gran galería de arte al aire libre, donde muchos pintores independientes exponen y venden sus obras de arte.

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77