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Sitio donde convergen lo mismo calles que gente, la Plaza Miravalle es un sitio emblemático de la Colonia Roma ya que es punto de hermandad entre dos metrópolis: Madrid y la Ciudad de México, y para hacerla más distintiva, qué mejor que colocar una réplica exacta a La Cibeles que se encuentra en la capital española.

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Esta popular fuente es punto de intersección de la Avenida Oaxaca con las calles de Durango, Oro y Medellín, calles hermosas, con frondosa vegetación o múltiples jardines que invitan a disfrutar de la infinidad de terrazas que aglutinan, la mayoría, restaurantes donde se pueden degustar desde los platillos mexicanos más típicos, hasta un italiano o de mariscos.

La original “Cibeles” fue realizada a instancias del rey Carlos III por el arquitecto Ventura Rodríguez y los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel entre los años 1777 y 1792, con el fin de crear una gran zona ornamental de jardines y fuentes al este de Madrid, flanqueada en sus lados por diferentes recintos dedicados a la divulgación científica y cultural.

La gran comunidad española que ha hecho de México su segundo hogar y refugio quiso trasladar un pedacito de su país al nuestro, y por ello donó una réplica como símbolo de hermandad entre esta comunidad y la mexicana en 1980.

La fuente fue inaugurada el 5 de septiembre de 1980 por el entonces presidente de México, José López Portillo, el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, y el jefe del Departamento del Distrito Federal, Carlos Hank González; y se ubicó en el lugar de la antigua Plaza de Miravalle, creada en el siglo XIX como acceso a los terrenos que formaban parte de las propiedades de la familia de la tercera Condesa de Miravalle. Debajo de esta plaza, se localizaba el pozo Pimentel que servía como fuente secundaria de agua potable para la Colonia Roma.

La escultura, que mide aproximadamente 12.5 metros de largo, 4.7 metros de ancho y 5.5 metros de alto con un peso de 12 toneladas, nos presenta a Cibeles, diosa griega de la Madre Tierra, a quien se le representa sobre un carro que simboliza la superioridad de la Naturaleza, y ante la cual incluso se subordinan los poderosos leones que tiran del carro.

Según la mitología griega, Hipómenes y Atalanta fueron convertidos en leones por Cibeles como castigo después de haber tenido relaciones sexuales en uno de sus templos. Una vez hecho esto, los unció a su propio carro para que tiraran de él. De esta forma, aparecen los dos amantes representados como leones en la fuente de Cibeles.

Una vez a la semana, se instala un tianguis conocido como “El tianguis de la Cibeles” o “El Bazar de Oro” por la calle sobre la que se ubica, y que desemboca en la fuente, donde se pueden encontrar desde ropa, zapatos y objetos de decoración, hasta accesorios para mascotas.

Ana E. Martínez-Gracida Núñez

Twitter: @Moroccotopo77