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La red se ha convertido en un sitio fácil para los depredadores sexuales. Es cuestión de ganarse la confianza de los niños, obtener secretos, manipularlos, y más tarde, encontrarlos físicamente.

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Hoy en día la comunicación por la red se ha vuelto muy popular. Lo peligroso está en que 15 millones de usuarios de Internet en México son menores de edad, lo que los convierte en una presa fácil para la extorsión, el abuso sexual y el secuestro.

 

Un simple “Like”, un comentario positivo, o una conversación por medio del chat, es el inicio para enganchar a la víctima. De enero de 2012 a marzo pasado, la Policía Federal identificó a 548 pederastas, mismos que dejaron libres, con sus paginas funcionando y sus direcciones de correo electrónico activas.

 

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la captación de menores en la red con fines sexuales puede llevar unos minutos, horas, días o meses, según los objetivos y necesidades del agresor y las reacciones de los niños.

 

“En los últimos años, las familias han tenido acceso a internet de forma abrupta, pero no necesariamente a la alfabetización digital, desconocen cómo identificar los probables riesgos a los que se enfrentan”, dijo Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México.

 

Según investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas, algunos delincuentes llegan a tener hasta 200 conversaciones con menores de edad en su lista de chats, redes sociales o mensajería instantánea.

 

“Los pederastas logran un nivel de relación con el menor de tal grado de solidez, que los niños les dan preferencia sobre la que tienen con sus propios padres”, advirtió Armando Novoa, director general de la Alianza por la Seguridad en Internet.

 

Los depredadores sexuales se esfuerzan en entender los gustos de los menores, hablan de su música y programas favoritos, simulan comprensión y les dan una falsa percepción de seguridad.

 

Estamos hablando del “grooming”, consistente en las acciones deliberadas por parte de un adulto de cara a establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, con el objetivo de obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual.

 

A pesar de que estas situaciones comienzan en la red, con frecuencia suelen trascender al mundo físico, derivando en delitos tales como la trata, pornografía infantil o el abuso físico a menores.

 

Los delincuentes se hacen amigos de los niños (as) y suelen compartir intimidades, pero después los amenazan con divulgar sus conversaciones o grabaciones si los menores no acceden a ejecutar sus demandas sexuales. En algunos casos, los acosadores pueden pedir dinero a cambio de no difundir la información.

 

Para mantener a tus hijos alejados de estos peligros lo más importante es la información y la formación. Ignorar los riesgos no sirve de nada, tampoco mantenerlos aislados, ya que aunque no se tenga internet en casa siempre pueden acceder a la red en casa de amigos.

 

Lo que deben tener muy claro es que no deben contactar con nadie que no conozcan personalmente y mucho menos facilitar datos personales o fotos. Pero sobre todo, es fundamental que confíen en sus padres ante cualquier situación en la que no se sientan cómodos.