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Después de dos semanas de negociaciones, la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos no ha podido llegar a un acuerdo sobre la creación de nuevos santuarios marinos en la Antártida.

La Antártida

La Antártida es un lugar administrado conjuntamente por 25 países miembros que integran la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (CCAMLR, por sus siglas en inglés). Hace unos días, representantes de dichos países, se reunieron en Australia para negociar el establecimiento de una extensa reserva marina en la Antártida.

La discusión se centró en la ubicación de dicha reserva y el tamaño de la misma. Mientras que la Unión Europea y Australia, pedían que se estableciera en el Océano Índico, con una extensión de 1.6 millones de kilómetros cuadrados; Estados Unidos y Nueva Zelanda, pidieron crearla en el Mar de Ross, abarcando 1.25 millones de kilómetros cuadrados.

Sin embargo no se llegó a ningún acuerdo, pues Rusia y Ucrania obstaculizaron las dos propuestas el pasado viernes, y China retiró su apoyo a la propuesta para el Antártico oriental.

“Desagraciadamente, aunque la mayoría de los miembros de la CCAMLR estaban dispuestos a seguir adelante para designar la importante protección marina, Rusia y Ucrania una vez más bloquearon todos los esfuerzos para negociar un resultado”, lamentó Jim Barnes, director ejecutivo de la Coalición del Océano Antártico y Austral (ASOC).

Para Andrea Kavanagh, directora del proyecto de santuarios del océano Austral de Pew Charitable Trusts, “este es un día triste no sólo para el océano Antártico, sino para los océanos del mundo”.

El océano Austral alberga a más de 10 mil especies únicas que incluyen la mayoría de los pingüinos del mundo, ballenas, aves marinas, calamares gigantes y el notable bacalao del Antártico o merluza negra -el principal objetivo de las empresas pesqueras de la región-. El océano Austral es una zona crucial para la investigación científica, tanto para el estudio de la forma en que funcionan los ecosistemas marinos intactos como para la determinación de los impactos del cambio climático global.