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El juicio contra el ex presidente egipcio, Mohammed Morsi, depuesto en julio pasado, se aplazó hasta el 8 de enero, después de que se suspendiera la primera audiencia poco después de comenzar en la Academia de la Policía, a las afueras de El Cairo.

Mohammed Morsi

El juez Ahmed Sabri decidió posponer hasta enero el juicio contra el destituido expresidente egipcio Mohamed Morsi, quien insistió en que sigue siendo el “presidente legítimo” del país.

Morsi se mostró desafiante al inciar su juicio, su primera aparición pública desde que los militares lo sacaron del poder en julio y se negó a vestir en el tradicional overol blanco que usan los defendidos.

Morsi argumentó tras las rejas que quienes deberían ser juzgados son los autores del golpe militar que lo derrocó. El juez aplazó la sesión después de que Morsi proclamó en el juicio que “este tribunal es ilegal”, refiriéndose a su juzgador; el juicio se reanudará el 8 de enero del próximo año.

Se teme que con este juicio, Egipto vuelva a vivir olas de violencia y movilizaciones, a pesar de que las autoridades han implementado nuevas medidas de seguridad. La coalición de partidos que apoyan al expresidente convocaron a protestas multitudinarias y por el miedo muchas empresas dieron el día libre.

A partir del juicio, Morsi se quedará detenido en la cárcel de Tora, aunque otras fuentes dicen que fue trasladado a la cárcel de Burg al Arab en Alejandría.

El ex mandatario está procesado junto con otros catorce dirigentes de los Hermanos Musulmanes -agrupación declarada ilegal por las actuales autoridades- por su supuesta implicación en la muerte de manifestantes y en los incidentes ocurridos en los alrededores del palacio presidencial de Itihadiya el 5 de diciembre de 2012.

Los acusados podrían enfrentar la pena de muerte o cadena perpetua si son declarados culpables.

La coalición de partidos antigolpe, liderada por los Hermanos Musulmanes, calificaron el juicio como ilegal y convocaron a sus seguidores a una nueva jornada de movilizaciones.