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Ahora, los ciudadanos de Alemania que han nacido con señales fisiológicas de tener los dos sexos, tendrán la oportunidad de elegir por sí mismos que sexo van a tener, si masculino o femenino, cuando lleguen a la mayoría de edad.

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Los bávaros se han convertido en el primer país europeo donde se ha legalizado el tercer sexo, luego de que entraran en vigor las enmiendas a la ley de estado civil que permiten dejar en blanco el espacio destinado a poner “sexo” en los certificados de nacimiento, para aquellos bebés nacidos sin estar claramente identificados como niño o niña.

La medida es destinada a atenuar la presión que pesa sobre los padres, obligados a decidir de manera urgente operaciones quirúrgicas controvertidas, para atribuir un sexo al recién nacido.

La norma se inspira en un estudio del Consejo Alemán de Ética que consideró que la legislación de la Unión Europea no garantiza los derechos de las personas intersexuales, de los cuales 80 mil viven en Alemania.

Militantes de derechos de personas llamadas intersexuales, indicaron que esperan que esta nueva ley permita limitar las intervenciones quirúrgicas, es decir, prohibir operaciones genitales cosméticas para los recién nacidos. En muchos países europeos, este tipo de operaciones ocurren sin que los padres den un acuerdo formal, según un informe de la Comisión Europea de 2012.

La nueva ley ya estableció el perfil de esta minoría, lo que podría permitir una sensibilización creciente, pero algunos temen que aumente el riesgo de una discriminación, por lo que, advierten, el gobierno deberá tomar medidas para garantizar que nadie sea víctima de discriminaciones a causa de esta nueva ley, a través de información para padres, educadores y médicos.

La intersexualidad se define como un grupo de afecciones donde hay una discrepancia entre los genitales internos y externos (los testículos o los ovarios).

El término antiguo para esta afección, hermafroditismo, provino de juntar los nombres de un dios y una diosa griegos, Hermes y Afrodita. Hermes era el dios de la sexualidad masculina (entre otras cosas) y Afrodita la diosa de la sexualidad, el amor y la belleza femeninas.

Aunque los términos antiguos todavía se incluyen en muchos artículos periodísticos como referencia, han sido reemplazados por parte de la mayoría de los expertos (al igual que pacientes y sus familias) dado que son engañosos, confusos e insensibles. Este grupo de afecciones está siendo conocida cada vez más como trastornos del desarrollo sexual (DSD, por sus siglas en inglés).